25 may 2012

YOGA FACIAL, técnicas de belleza japonesas


Conocíamos las ‘asanas’ del yoga como posturas corporales encaminadas a relajar y equilibrar nuestro cuerpo y alma; pues ahora también estos principios son aplicables a nuestra cara y sus movimientos se dirigen a relajar facciones, tonificar músculos, reducir arrugas, mejorar la energía y favorecer la autocuración. Se trata del yoga facial.

Toda una revolución en EE.UU. que promete convertirse en una férrea alternativa al botox; y es que uno de los principios básicos para mantenerse en forma y con los músculos tersos en el ejercicio ¿por qué no hacerlo ‘por la cara’? Igual que notamos nuestros cuadriceps firmes después de unas ‘sentadillas’, notaremos nuestras mejillas tonificadas tras esta técnica.

Pero, ¿en qué consiste? Pues la artífice de esta novedosa terapia —Maiko Tahara— nos ilustra: el ejercicio de yoga facial consiste en una serie de ejercicios que se deben realizar ante un espejo y cuya función es estimular los músculos (57 músculos diferentes en tan pequeña superficie…) endurecidos por el estrés, el cansancio y el paso de los años. Muecas curiosas que suscitan alguna que otra carcajada pero absolutamente eficaces para poner cada pieza de la cara en su sitio.

He de reconocer que tras la lección de Maiko notaba cada zona de mi cara en tensión, como noto mi cuerpo tras una sesión de fitness —por ejemplo—, y es que bien realizados, son tan eficaces que prometen cambiar tu gesto mejorando problemas de arrugas, flacidez y ojeras en cuestión de pocas semanas. Lo ideal es asistir a un centro lo suficiente hasta que sean asimilados los ejercicios, una vez aprendidos, se pueden realizar perfectamente en casa y si se quiere, se puede dar una clase de refresco cuando sea necesario.

Aparte de los ejercicios de yoga propiamente dichos, Maiko realiza el masaje de yoga facial que equivale a cuatro clases de los ejercicios anteriores, y la experiencia es sencillamente deliciosa. Las delicadas pero firmes manos de Maiko van trabajando ciertos puntos vitales de la cara (presión sobre los meridianos de la acupuntura) y aparte de relajar y favorecer la circulación eliminando toxinas, esta sutil estimulación consigue una ‘autocuración’ de ciertas dolencias del cuerpo. El aroma de los aceites empleados y la calma del entorno hacen el resto.

Y, por último, otra de las técnicas es el tratamiento de pestañas. Un rizado de pestañas que se realiza con un producto japonés a base de suero que reduce al mínimo el daño a esta delicada zona, complementado con dos mascarillas —una de aminoácidos y otra de queratina—, para conseguir fuerza, hidratación y brillo. Absolutamente recomendable.

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